Soy agua y del desierto vengo

Compartir un poco más de mi alma al exterior es algo que disfruto. Darme a conocer como ser humana mundana. Crecí creyendo que los dichosos artistas eran sujetos inalcanzables que sus personalidades trascendieron a volverse personajes, y que el momento de tomar enserio a estas personas creativas es en su etapa madura. Ahora que me he dado cuenta, hay mucho detrás del creativo, el pensador y el gestor artístico: la psique.

Estoy consciente de que apenas voy comenzando en mi carrera artística, pero me gustaría cambiar esto. Me hubiera gustado crecer junto con alguien que también iba creciendo y ser testigo de la evolución de su obra. Por eso me gusta compartir lo que a mí me hubiera gustado ver, y llegar al menos a inspirar una persona a intentar perseguir sus sueños. Pues prefiero fracasar siendo algo que amo que triunfar en algo que odio. Atesorar mi esencia en mi pasión.

Siendo honesta, considero que está muy romantizada la idea de aventarte a hacer lo que quieras, porque en estos años que llevo aprendiendo a mejorar mi técnica y manejar mi propio negocio, he tenido bastantes tropiezos. A su vez, estoy muy agradecida de lo afortunada que soy al estar rodeada de un círculo de amigos que me han apoyado desde el comienzo, y de una familia que ha aceptado el proyecto de vida que elegí, algo de lo que desafortunadamente no todxs tienen. Aún así, dentro de tus capacidades, y no necesariamente en una actividad creativa, haz el intento de experimentar en lo que tal vez en un futuro te arrepentirás.

Somos seres nómadas, el cambio es indispensable para el crecimiento intrapersonal y el autodescubrimiento. Nos redifinimos con el movimiento.

Estos meses de verano mi salud mental ha estado muy caótica. Al tener un bajón emocional, mi motivación de crear se vio afectada considerablemente. En un intento de forzarme a escribir o dibujar como proceso catártico, surgió el boceto de esta obra.

El desierto es un espacio dicotómico. Los contrastes a partir de la presencia del sol y la luna me es algo fascinante. La manera en que en la noche es un lugar frío y desolado, pero la vida renace con cada amanecer y el calor del sol penetra la piel de la fauna. Las cactáceas son quienes están presentes en todo el tiempo debido a su incapacidad de desplazamiento. De esta manera, se han podido adaptar a los climas extremos.

Como únicos seres vivos de su propia mortalidad, tenemos que aprender a darle un propósito a nuestras vidas para continuar existiendo; es parte de la condición humana. Aprender a adaptarnos en la noche como las cactáceas, un momento finito de soledad e introspección, para poder canalizarlo en el día: un nuevo intento. Cactus que albergan agua, simbolizando la esperanza y la claridad personal está siempre se encuentra implícita.

Estar presente en los momentos bajos para aceptar que la vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad. Carpe noctem.

Un sueño desértico, donde entro al fondo de mi psique para autodescubrirme de forma cíclica, como el paso de los días. Soy flor, pero también espinas. No ignoro mi dolor, pues estoy enraizada a mi pasado, pero eso está bajo tierra. Yo decido qué capullos y frutos mostrar al exterior, mi esencia. Canalizar mi incertidumbre desértica con la exteriorización resignificada de mis pensamientos. Soy agua y del desierto vengo.

Obra realizada en un periodo de 2 meses y más de 90 horas de trabajo, con acrílico y bordado sobre lienzo con hilo de algodón. La obra y su descripción la pueden encontrar aquí :-)